Bienvenidos

Desde la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Santa Cruz de la Calle Sevilla y en nombre de todos los hermanos de esta Centenaria corporación, os damos nuestra más cordial bienvenida a este blog, que con seguridad nos servirá a todos para conocer mejor nuestra Hermandad y su vida asociativa, y así enriquecernos a nivel personal y colectivo.

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sábado, 9 de junio de 2018

Vigilia Diocesana de las Espigas.


Vigilia Diocesana de Espigas de la Adoración Nocturna por el CCL Aniversario de la Parroquia.

Noche del 09 al 10 de junio.

22:00 horas, Recepción de banderas e insignias de Hermandades locales y foráneas invitadas en la Ermita de San Sebastián.

22:45 horas, Procesión de banderas e insignias hacia la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista. Saliendo desde la Ermita de San Sebastián.

23:30 horas, Santo Rosario en la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista.

00:00 horas, Celebración de Vísperas en Santa Misa. En la Iglesia Parroquial, ocupando la Sagrada Cátedra el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva.

Al término, Exposición Mayor del Santísimo Sacramento y presentación de Adoradores.

Invitamos a nuestros hermanos para qué nos acompañeis en estos actos. Nuestra hermandad adorará a S.D.M., junto al resto de hermandades de penitencia de 3:30 a 4:30 horas.

05:30 horas, Celebración de Laudes.
Al término, Procesión del Santísimo Sacramento y Bendición de los campos. Saliendo desde la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista y recorriendo las siguientes calles: Plaza de España, Plaza del Corazón de Jesús, Carlos Mauricio Morales, Avenida de la Constitución y Plaza de Andalucía, donde tendrá lugar la Bendición de los campos. Tras esto la comitiva regresará por las calles: Santa Ángela de la Cruz, Plaza de Pedro Alonso Morgado, Príncipe de Asturias, Rey Juan Carlos I, vuelta a la Plaza de España y Parroquia.
Invitamos a todos a que nos acompañeis en la adoración a Jesús Sacramentado.

lunes, 5 de febrero de 2018

Actualización sección Documentos.


Se informa a todos nuestros hermanos de la actualización del apartado "Documentos" dentro de la sección Patrimonio, Archivo; donde tendrán a su disposición los Estatutos de la Hermandad aprobados el pasado año y el proyecto de Reglamento de Régimen Interno. 

Documentos con los cuales esta Hermandad, se acoge a las disposiciones de la Diócesis de Huelva, para favorecer precisamente la razón de ser, la vida y la misión de las asociaciones públicas de fieles.

Así mismo, rogamos a todos nuestros hermanos que si por alguna circunstancia han modificado su dirección, lo comuniquen lo antes posible en nuestra Casa-Hermandad o en el correo electrónico secretariacallesevilla@hotmail.com. 

sábado, 23 de diciembre de 2017

Mensaje de Navidad 2017 - Obispo de Huelva.


“Buscar a Dios en lo pequeño”Mensaje de Navidad 2017 
✠ José Vilaplana Blasco 
Obispo de Huelva



Queridos hermanos y hermanas:
Los pastores, en Belén, encontraron la alegría al ver al Salvador, envuelto en pañales y recostado en un pesebre. Con el deseo de que experimentéis y compartáis esta alegría, recibid un fraternal abrazo en esta Navidad y siempre.
Los pastores.
Con estas palabras quiero felicitar a todos en esta Navidad. Os invito a fijaros en los pastores. Ellos recibieron la Buena Noticia del nacimiento del Señor, alegría para todo el pueblo. Al escuchar este mensaje no se quedaron inmóviles o indiferentes, sino que fueron corriendo y encontraron al Mesías, tan esperado, recostado en el pobre pesebre donde lo había colocado su santa Madre. Experimentaron la verdad del mensaje que habían recibido, y contaron y compartieron con otros lo que habían visto y oído y regresaron dando gloria y alabanza a Dios. Así se celebró la primera Navidad. Esta es la esencia de toda auténtica Navidad.
Dios en lo pequeño.
Esta es la Navidad que os deseo. Que sepamos buscar a Dios en lo pequeño, en lo sencillo, donde Él ha querido manifestarse. Que encontréis la alegría de contemplar al Dios hecho hombre, escondido en el humilde y blanco pan de la Eucaristía. Que “veáis” a Dios en el pobre y en el desvalido en los que Él ha querido esconderse. Que gustéis la presencia del Dios con nosotros, en el calor de la fraternidad y la unidad. Pedid la mirada de la fe para descubrir, adorar y servir esta sorprendente presencia. Así encontraremos la alegría que anhelamos.
La vida sencilla.
La Navidad cristiana es una llamada a la vida sencilla y austera. Sólo así encontraremos tiempo para Dios, disponibilidad para los hermanos y cuidaremos de la “casa común”, la creación. La seducción del consumo compulsivo y caprichoso no nos permite gustar las cosas, bloquea el compartir y nos aboca al derroche. Aprendamos a disfrutar de lo sencillo, a saborear la compañía de las personas, y  reconozcamos agradecidos “tanto bien recibido”.  Así nos lo ha recordado el Papa Francisco: “La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la simplicidad que nos permite detenernos a valorar lo pequeño, agradecer las posibilidades que ofrece la vida sin apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos por lo que no poseemos. Esto supone evitar la dinámica del dominio y de la mera acumulación de placeres”. Hagamos un esfuerzo en nuestras familias para construir este sano estilo de vida. También el beato Pablo VI nos invitaba a mirar a la familia de Nazaret, “su sencilla y austera belleza”.
Los abuelos.
En este mensaje navideño quiero tener un recuerdo especial para las personas mayores. Nuestros abuelos son para nosotros testimonio de vida austera y sacrificada; hombres y mujeres que han trabajado mucho por nosotros y nos han dejado la herencia preciosa de la fe cristiana, con toda la riqueza de tradiciones entrañables que vivimos en estos días. Deseo expresar mi sincera gratitud a todos ellos, mostrando especialmente mi afecto a todos los que se encuentran solos o enfermos y a todos los que los cuidan y atienden con dedicación y entrega. Seamos agradecidos y generosos para acompañarles en estos días y todos los días. Con el Papa Francisco quiero decir: “¡Cuánto quisiera una Iglesia que desafía la cultura del descarte con la alegría desbordante de un nuevo abrazo entre los jóvenes y los ancianos!”.
Que el Niño-Dios nos llene a todos de su luz y de su paz.
¡Feliz Navidad!

miércoles, 22 de febrero de 2017

Visita Pastoral del Sr. Obispo.


En la tarde de ayer, día 21 de febrero contamos con la presencia del Sr. Obispo en la Capilla en la que recibe culto Nuestra Amantísima Titular, con motivo de la visita pastoral que viene realizando en estos días a nuestra ciudad.

D. José Villaplana, acudió acompañado de nuestro Director Espiritual D. José Suárez y el Coadjutor D. Karol Adam. Allí, se interesó por diversas cuestiones relativas a la vida de nuestra Hermandad al tiempo que dedicó unos instantes de oración ante el Sagrado Madero, aprovechando el momento de intimidad en la Capilla.

Posteriormente acudió al resto de las dependencias de la corporación, pudiendo visitar  el tesoro en el que se encuentran las principales piezas de mayor valor e historia de la hermandad.

En la tarde de hoy, está prevista la Sagrada Eucaristía con la participación de todas las hermandades de la parroquia.




lunes, 28 de diciembre de 2015

Mensaje de Navidad 2015 - Obispo de Huelva.


Misericordia entrañable.

Con alegría me dirijo a todos vosotros con motivo de la fiesta de la Navidad. Pensando en todas las familias de nuestra Diócesis de Huelva, con vuestras alegrías y penas, con vuestros logros y necesidades, deseo acercarme a vosotros, a través de este mensaje, para hacer resonar en vuestros corazones la Buena Noticia del Nacimiento de Jesús, nuestro Salvador.Todos necesitamos luz. Luz para mirar horizontes más amplios que nos permitan salir de nuestros círculos cerrados. Luz para disipar las oscuridades de nuestros prejuicios, rencores y egoísmos, y lograr unas relaciones interpersonales más auténticas y confiadas. Luz para aclarar nuestras dudas y, así, poder crecer en la fe. Esa luz es Cristo.

Al nacer Juan, el Bautista, su padre bendijo al Señor y profetizó que “por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos visitará el sol que nace de lo alto” (Lc 1, 78). Anunció a Cristo, el Hijo de Dios, enviado por el Padre, que venía a disipar las tinieblas de nuestra vida y “guiar nuestros pasos por el camino de la paz” (Lc 1, 79). Por la misericordia del Padre, Cristo viene, como Sol, para darnos la mano en nuestras oscuridades.

La Navidad es fiesta de luz, más que de luces. La luz que, en medio de la noche, alumbró a los pastores que se pusieron en camino para contemplar al Mesías, envuelto en pañales y recostado en un pesebre (cf. Lc 2, 12). Este encuentro les llenó de alegría. Habían encontrado la luz que se hace camino.

Jesús nos dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12). ¿Cómo acercarnos a esta luz? Escuchando la Palabra de Dios, celebrando la Eucaristía, acogiendo la misericordia de nuestro Padre en el sacramento del Perdón, buscando momentos de silencio para la oración… Vayamos, pues, al encuentro de esta luz para que no nos perdamos ni quedemos ofuscados y paralizados por nuestras sombras.

Deseo que la presencia de Cristo en vuestras vidas y en vuestros hogares, os conceda una Navidad luminosa y alegre en lo más profundo de vuestro corazón.

Estamos llamados a difundir la luz. Quien recibe la luz de Dios, que es Amor, está enviado a comunicar ese amor. Podemos leer en el Salmo 111: “En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo” (Sal 111, 4). En esta Navidad del Jubileo de la Misericordia, uno de los objetivos fundamentales para este año es practicar las obras de misericordia. Sí, visitemos más a los enfermos; seamos generosos para que no falte lo necesario a los que tienen hambre y sed; compartamos y, si nos es posible, demos trabajo a los parados; acojamos a los inmigrantes, no los explotemos en su necesidad y colaboremos para que puedan vivir con dignidad.

Ofrezcamos palabras de consuelo a los que están tristes; con paciencia y confianza, demos buen consejo a quien se sienta desorientado, sin juzgarlo, abriéndole camino, incluso con una corrección amable que le estimule a crecer y a descubrir lo mejor de sí mismo, sin separar nunca la verdad del amor; pensemos en los encarcelados; perdonemos generosamente y aprendamos a comenzar de nuevo; mostrémonos pacientes con los que nos puedan resultar molestos, no hagamos crecer las tensiones; y oremos por todos, los vivos y los difuntos.

¿No es éste el camino que nos ha enseñado Jesús, con su vida y sus palabras? Este camino de la misericordia nos permitirá construir mejores personas, mejores familias, y mejor sociedad.

Somos hijos de la luz por nuestro Bautismo, vivamos, pues, como hijos de la luz en la sinceridad y en la coherencia.


¡Feliz Navidad a todos en la paz y la alegría del Señor!

+ José Vilaplana Blasco
Obispo de Huelva

jueves, 25 de diciembre de 2014

Mensaje de Navidad 2014 - Obispo de Huelva.



Mis queridos hermanos y hermanas:
Los ojos de los pastores, que habían acogido la Buena Noticia del nacimiento del Salvador, quedaron asombrados al contemplar al Hijo de Dios hecho hombre, como un frágil Niño, envuelto en pañales y acostado en un pobre pesebre. Junto a Él, María, su madre, que le había dado a luz, y José, que asumía su papel de padre. El Niño Dios necesitó el cuidado de una familia.
La familia de Jesús, tuvo que huir perseguida a Egipto y, pasado el peligro, volver a Nazaret, donde el Hijo de Dios vivió sujeto a sus padres, creciendo en sabiduría, estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres (cf. Lc 2, 52).
La Sagrada Familia de Nazaret es contemplada por todos nosotros en estos días de Navidad como modelo de toda familia. En ella crecen todos en el cumplimiento de la voluntad del Padre: las pruebas, el trabajo, el silencio, la humildad se desarrollan en el amor mutuo bajo la mirada bondadosa de Dios.
Al dirigirme a vosotros en este mensaje navideño, queridos diocesanos de Huelva, quiero centrarme sobre todo en la familia, porque la fiesta de la Navidad del Señor tiene un sentido familiar muy arraigado. Todos deseamos unirnos a nuestros seres queridos para celebrar juntos la Navidad.
Como dice el Papa Francisco, “la familia atraviesa una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales. En el caso de la familia, la fragilidad de los vínculos se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad, el lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer a otros y donde los padres transmiten la fe a sus hijos” (Evangelii Gaudium nº 66).
Deseo que Jesús esté presente en todas nuestras familias. Él es el centro de nuestra fiesta. Él está en medio de nosotros para ofrecernos su paz, porque nos enseña a comprendernos, a perdonarnos, a crecer en confianza y en fidelidad a los planes de Dios para cada uno de nosotros. Si Jesús es acogido en nuestras familias siempre estará ardiente el calor del amor, porque Él nos impulsa a amar dando la vida, atentos siempre a la necesidad del otro, a tratarnos con ternura y misericordia. Si Él habita en nuestros hogares no faltará la alegría, incluso en las lágrimas, porque nos sentiremos acompañados por su presencia que conforta y consuela, que hace brillar la luz en medio de nuestras noches. Con Él todos podemos crecer en santidad y renovar el mundo.
Al desearos esta presencia de Jesús en medio de nuestras familias, para que juntos crezcamos en la confianza en Dios y en el seguimiento del que es nuestro Camino, pienso en todas las situaciones diferentes que viven tantas familias. Me uno al sufrimiento de las que están angustiadas por el paro y las necesidades materiales y de las que están afectadas por la enfermedad. Rezo por las que viven situaciones de tensión, desavenencia o ruptura, por las que están fuera de su patria o tienen dispersos a sus miembros, por los que están solos. Mi pensamiento se dirige también, más allá de nuestras fronteras, a todas las familias que padecen los horrores del hambre, de la guerra y la persecución, así como las que han sucumbido en el mar buscando una vida mejor.
Comparto también la acción de gracias por los que están reunidos y contentos celebrando la Navidad: abuelos, padres e hijos, pequeños y mayores. Que este ambiente cálido y entrañable sea un momento propicio para transmitir la fe en Jesús nuestro Salvador, renovar la esperanza en el Mesías deseado por los pueblos y consolidar el amor que el Señor nos ha mostrado.
Una de mis mayores ilusiones pastorales es que los padres e hijos podáis crecer juntos en la vida cristiana. Un crecimiento que respete los ritmos y procesos de cada uno, sin caer en la ansiedad que no tolera “fácilmente lo que significa alguna contradicción, un aparente fracaso, una crítica, una cruz” (cf. Evangelii Gaudium nº 88).
Con afecto os bendigo y deseo que el Hijo de Dios, hecho hombre, llene de paz, amor y alegría a todas las familias de la tierra.
¡Feliz Navidad a todos!
+ José Vilaplana Blasco
Obispo de Huelva

miércoles, 5 de marzo de 2014

Mensaje de Cuaresma: "Con Pedro hacia la Pascua".


Mis queridos hermanos y hermanas:

Este año comenzaré la Cuaresma con el Santo Padre Francisco, porque me encontraré haciendo la Visita Ad Limina en Roma, ese momento especial para nuestra comunidad diocesana, en la que, como Obispo de esta Iglesia, tendré la ocasión de expresar, de manera singular, nuestra comunión con el Sucesor de Pedro. No en vano, Pedro fue testigo de la Resurrección, y la Cuaresma es el camino hacia la Pascua. Es por eso que he pensado, en mi carta de Cuaresma, recoger algunas pautas del mensaje que el papa Francisco ha dirigido a toda la Iglesia con el mismo motivo. Os invito a una lectura atenta de su mensaje completo.

Ya desde el título, el papa Francisco nos quiere ayudar a introducirnos en el espíritu cuaresmal, sirviéndose de un texto de San Pablo: “Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” (cfr. 2 Cor 8, 9). Y nos habla del estilo de Dios, tan distinto a nuestro estilo. Mientras nosotros pensamos que nuestra riqueza es la que enriquece a los demás, el Señor nos invita a todo lo contrario, porque Él “se acercó a cada uno de nosotros; se desnudó, se vació” por nosotros, en definitiva, se hizo pobre con una pobreza que nos enriquece con “su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros”. Sigue diciendo el Papa: Jesús es “rico como lo es un niño que se siente amado por sus padres y los ama, sin dudar ni un instante de su amor y su ternura” ¡Qué figura más hermosa para decirnos cómo es el Señor! El cristiano ha de ser como un niño. ¿Acaso no es la Cuaresma un camino para renovar el Bautismo que recibimos de niños? ¿No es el momento para renovar nuestro compromiso de nacer de nuevo? (cfr. Jn 3, 3-4).

No hay otro camino para los seguidores del Señor que hacernos pobres, que seguir el camino de la pobreza de Jesús:“Dios sigue salvando a los hombres y salvando el mundo mediante la pobreza de Cristo, el cual se hace pobre en los Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres”. Efectivamente, la Iglesia cumple esta misión cuando ofrece los Sacramentos – especialmente en este tiempo, de la Penitencia y la Eucaristía–  , y cuando ofrece la Palabra de Dios.  Así, esta comunidad de pobres está llamada a “mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas”.Estas miserias, según el Papa, tienen varias dimensiones: la miseria material, ante la que el cristiano ha de responder con el servicio, a imagen de Cristo; la miseria moral, que nos convierte en esclavos del pecado, y la miseria espiritual “que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor”. Ante ésta última, la respuesta es el Evangelio, la Buena Noticia de que Dios nos ama. Esta Buena Noticia del amor de Dios se nos ofrece, siempre, pero especialmente en este tiempo, en el Sacramento del Perdón.

Con el papa Francisco –con Pedro–, os animo a vivir la Cuaresma para encontrarnos con el Señor Resucitado en la Pascua. En ese camino, nos ayudará el Gesto Solidario Cuaresmal que es una expresión de la limosna –que ciertamente cuesta, duele–, tan propia de este tiempo litúrgico y, que unida a la oración y al ayuno, nos ayudará a ser misericordiosos y “agentes de misericordia”. Así, venerando la carne del Señor en los pobres, podremos afirmar con Pedro en la Pascua: “Tú eres el Hijo de Dios vivo” (cfr. Mt 16, 16).

Mons. José Vilaplana Blasco.
Obispo de Huelva.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Mensaje de Navidad 2013 - Obispo de Huelva.



Mis queridos hermanos y hermanas:

"La Navidad es el encuentro con Jesús", como nos ha recordado recientemente nuestro querido Papa Francisco. Sí, encuentro con Jesús pobre, humilde y pequeño que, en el silencio de la noche nos dice: Estoy contigo, soy tu esperanza, soy tu alegría, soy tu Salvador.

Cuando acontece este encuentro surge la alegría. "Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría" (E. G. 1), una alegría que brota de un admirable intercambio: el Hijo de Dios se hace hombre para que el hombre participe de la vida de Dios.

Dios ha compartido con nosotros su vida. Nuestro Señor Jesucristo siendo rico, por nosotros se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (Cf. 2 Cor 8, 9).

Reconociendo el esfuerzo que tantas personas e instituciones están realizando por una sociedad más solidaria, sin embargo nuestro mundo está marcado por una profunda crisis que padecemos; ésta tiene su raíz en la tentación de acumular por parte de los que están atrapados por la usura y por la idolatría del dinero.

Pero, ¿cómo salir de este círculo de la cultura de la desigualdad que produce tanto sufrimiento?, ¿cómo descubrir que hay "más alegría en dar que en recibir" (Hc 20, 35)?, ¿cómo fomentar la cultura del compartir?

Buscando respuesta a estos interrogantes, pienso en un personaje del Evangelio, Zaqueo, recaudador de impuestos, que había hecho una fortuna estafando a mucha gente. Este hombre, bajo de estatura, se encontró con Jesús, que quiso hospedarse en su casa. La presencia y el encuentro con Jesús le abrieron los ojos. Jesús alegró su casa y Zaqueo, iluminado por esta presencia, descubrió sus injusticias, devolvió lo que había robado y compartió con los pobres (Cf. Lc 19, 1-10).

Junto con el Papa Francisco me pregunto: ¿por qué no acudir a Dios para que inspire nuestros planes y proyectos? Estoy convencido – dice el Papa– de que a partir de una apertura a la trascendencia podría formarse una nueva mentalidad política y económica que ayudara a superar la dicotomía absoluta entre la economía y el bien común social (Cf. E. G. 205)

Cuando descubrimos a Jesús como el gran regalo de Dios a la humanidad, aprendemos a cuidar, con ternura, a los más frágiles de la tierra.

Mis queridos hermanos y hermanas, ¡cómo me gustaría que todos descubrieran en esta Navidad a Jesucristo como la perla preciosa de su vida por la cual vale la pena dejarlo todo! ¡Cómo cambiaría nuestra sociedad si todos descubriéramos la alegría de compartir más y mejor! Trabajemos todos por esta cultura de la fraternidad.

Gracias por todos los gestos y actos de generosidad que hacéis en favor de los pobres, en ellos servimos a Cristo.

Que Dios bendiga a todas las familias. ¡Feliz, santa y solidaria Navidad a todos!

+ José Vilaplana Blasco
Obispo de Huelva


sábado, 20 de octubre de 2012

Id y haced discípulos míos.



"Id y haced discípulos míos"
(Carta pastoral al inicio del curso 2012-2013)

Mis queridos hermanos y hermanas:

El Señor nos concede iniciar un nuevo curso, rico en acontecimientos eclesiales, que nos ayudarán a crecer en nuestra vida cristiana. Es una nueva oportunidad de gracia que no podemos desaprovechar.

Todos estamos preocupados por las dificultades para transmitir la fe en esta sociedad, tan marcada por el olvido de Dios y el relativismo moral. Pero la respuesta a esta situación no puede ser la queja y el desánimo. El creyente sabe que el Señor siempre está presente entre nosotros y su palabra nos envía permanentemente a anunciar su Evangelio.

“Id y haced discípulos míos…”, nos dice el Señor. Este envío nos empuja a hablar de Él, a presentar su Evangelio y a invitar a nuestros hermanos -los hombres y las mujeres de nuestro tiempo- a caminar con Él, a seguir sus pasos por el camino de la vida.

viernes, 26 de febrero de 2010

Carta de Cuaresma 2010

“Estrenad un corazón nuevo”

Queridos Hermanos y hermanas:

“Estrenad un corazón nuevo” (Ez 18,31). Con estas palabras del profeta Ezequiel, que llama a la conversión y al arrepentimiento, deseo comenzar el mensaje de la Cuaresma 2010, invitándoos a todos a dejaros transformar por la misericordia entrañable de nuestro Dios.

Durante el tiempo de Cuaresma repetiremos con frecuencia la palabra "penitencia" - "actos penitenciales, hermandades de penitencia, etc .... -, pero debemos detenernos y reflexionar sobre su contenido y su mensaje. EI Catecismo de la Iglesia Católica dice: "La llamada de Jesús a la conversión y a la penitencia no mira, en primer lugar, a las obras exteriores, "el saco y la ceniza", los ayunos y las mortificaciones, sino a la conversión del corazón, la penitencia interior. Sin ella, las obras de penitencia permanecen estériles y engañosas" (nº 1430). Y continua diciendo: "La penitencia interior es una reorientación radical de toda la vida, un retorno, una conversión a Dios con todo nuestro corazón, una ruptura con el pecado ... "( n° 1431). Este debe ser el deseo fundamental para vivir la Cuaresma, que nos prepara para celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, renaciendo a una nueva vida con Él.

Como bien sabéis, estamos celebrando un Año sacerdotal, con motivo del 150 aniversario de la muerte de un Santo sacerdote, el Cura de Ars. Este, que ayudo a miles de personas a encontrarse con la misericordia de Dios en el sacramento de la Penitencia decía: "Para recibir el sacramento de la penitencia son necesarias tres cosas. La fe, que nos revela a Dios presente en el sacerdote. La esperanza que nos hace confiar en que Dios nos otorgara la gracia del perdón. La caridad, que nos lleva a amar a Dios y que inculca en nuestro corazón el dolor de haberle ofendido". Este sacramento está poco valorado en nuestra sociedad y, lo que es más lamentable, entre muchos cristianos. EI Señor lo ha instituido para curar las heridas de nuestros pecados y ofrecernos la posibilidad de "nacer de nuevo". Procuremos tomar en serio la bondad del Señor, que acoge a los pecadores y nos renueva con su gracia. Pido al Señor nos conceda redescubrir la maravilla de este sacramento, en el que ÉI nos concede el perdón y la paz.

Os hago, a todos, para esta Cuaresma, tres propuestas:

-Escuchar con especial atención la Palabra de Dios que se proclama en los Domingos de Cuaresma, haciéndoos la pregunta: ¿que me quiere decir el Señor?

-Recibir el sacramento de la Penitencia, preparándolo debidamente con un buen examen de conciencia y con el propósito firme de avanzar en el seguimiento de Cristo.

-Ayudar con mayor generosidad a los hermanos mas pobres, de cerca o de lejos; el que disponga de bienes materiales, compartiéndolos con aquellos que están más necesitados por la crisis o por desgracias de cualquier tipo; y el que tenga menos recursos, dedicando tiempo a acompañar a los que están solos o enfermos.

No perdamos la oportunidad que nos ofrece este tiempo de gracia, en el que Dios quiere darnos un corazón nuevo, semejante al de su Hijo Jesucristo.

Con mi afecto y bendición.

José Vilaplana Blasco - Obispo de Huelva